EL NUEVO SOCIALISMO PRECISA REEXAMINAR SU VISION ACERCA DE LA ESPIRITUALIDAD – José Antonio Bonilla


Antes de todo, queremos advertir al lector, que este artículo es completamente coherente con los Principios Básicos de la Educación, contenidos en el Programa del Frente Amplio (partido de gobierno en Uruguay), especialmente en su numeral II, segundo ítem (página 63), cuando define LAICIDAD como “aceptación del pensamiento divergente, pluralidad de opiniones, análisis crítico, debate racional de saberes, RESPETO POR LA DIVERSIDAD DE IDEAS, CREENCIAS y ENFOQUES”

La palabra “espiritualidad” es confundida frecuentemente con religión. Sin embargo, ella tiene un significado diferente, Einstein la llama de “religiosidad cósmica”. También es conocida como “misticismo”, “sabiduría eterna” etc. En forma simplificada, se puede decir que Espiritualidad tiene que ver con la fuente, con la matriz creadora del Universo; religiones son opciones elaboradas por los diferentes pueblos, en diferentes épocas. Generalmente, están basadas en las enseñanzas de maestros espirituales como Jesús, Buda, Zoroastro, Hermes o Moisés. El problema de ella es que con el tiempo se institucionalizan y por causa de eso, pierden gran parte de su esencia original.

En este artículo, el significado de la espiritualidad auténtica, es, en resumen: la procura de cada persona para establecer contacto con las “Altas Energías”. Pero ¿que significan “Altas Energías”? No precisamos recurrir a la meditación, la intuición o a otros niveles de conciencia. Utilicemos apenas la mente, lo racional.

En efecto, que sepamos, nadie vio una lapicera, un televisor, un avión, una bomba atómica, aparecer espontáneamente. Absolutamente en todos los casos, esos y todos los objetos conocidos, fueron creados por una inteligencia, específicamente la inteligencia humana. Además, la creación física, tangible, visible de cualquier objeto, fue precedida por una idea, y hasta ahora por lo menos, ninguno de los Premios Nobel de la Ciencia probó la naturaleza material de esas ideas. Pero sabemos, sin lugar a tudas, que ellas existen, porque las percibimos en nuestras propias mentes (y corazones) y las vemos manifestadas en el mundo físico.

La Ciencia nos enseña que todo en el Universo es materia o energía. Las ideas, no siendo materia, deberán ser energías (A menos que un nuevo Einstein nos demuestre algo diferente).

Ahora bien: un computador, una nave espacial, una fábrica automatizada son, sin duda, creaciones extremadamente complejas, lo que comprueba una inteligencia bien desarrollada en la especie humana. Sin embargo, si aquellos productos son una demostración admirable de inteligencia ¿lo qué decir de la maravillosa “máquina” que es el ser humano, incluyendo los “circuitos” para expresar aquella inteligencia? ¿Lo qué decir de una humilde hoja de hierba, poseedora del laboratorio más completo que los científicos pueden imaginar?

Y esto solo se refiere al planta Tierra. ¿Y lo que decir del Universo? El Universo ya conocido por la Ciencia actual es abrumador: ¡en nuestra Vía Láctea hay unos 200.000 millones de estrellas y ella es apenas una entre 140.000 millones de galaxias!

¿De donde surge esa perfección admirable que ya dura miles de millones de años? Apenas un ejemplo bien micro a nivel del Universo: ¿cómo nuestra Tierra gira y rota con precisión asombrosa durante larguísimos millones de años?

Un simple raciocinio, el más elemental posible, sin utilizar lógicas más complejas, apenas la lógica formal, nos dice que sería necesaria una Inteligencia (de altísimo nivel) operando por detrás de las manifestaciones perceptibles por nuestros sentidos (auxiliados por todas las extensiones microscópicas y telescópicas disponibles). Esa Inteligencia Superior necesariamente debe operar con Altas (y Altísimas) Energías, cuyas frecuencias vibratorias deben extrapolar largamente las conocidas por la Ciencia (los rayos cósmicos, cuyo nivel vibratorio es ¡1025 veces por segundo, o sea el número 1 seguido de 25 ceros!).

¿Donde hay espacio para el azar en esta grandiosidad? Nos parece evidente que si él operase como mecanismo fundamental, para solo hablar de la Tierra, esta ya habría colapsado y la materia viva, despedazada.

Entonces, la expresión Altas Energías podría ser traducida como Ser Supremo, Creador, vacío cuántico (en términos científicos), Dios (según el lenguaje de las religiones) o campo de unicornios (en lenguaje poético). Las palabras son apenas formas muy pálidas de designar ese Ser. Él es misterio puro para la mente racional, que acaba negándolo, pero en su lugar deja un agujero insondable, que no ha podido ser rellenado con los nuevos conocimientos científicos.

Hace cien años el mayor científico que la Humanidad ha conocido, Einstein dijo: “Dios no juega dados”.y complementó: “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Pasteur agregó: “Poca Ciencia aleja de Dios. Mucha, a él aproxima.” (Fue lo que ocurrió a varios de los creadores de la Nueva Física cuántica, entre ellos Niels Bohr, descubridor de la Ley de la Complementariedad)

Admitamos, aunque sea provisoriamente, que ese Ser Supremo existe. ¿Cuales sus características? Si la mente racional no puede penetrar ese misterio ¿tenemos alguna forma de hacerlo? Aquí es que entra en juego la Espiritualidad Auténtica, que es el tema de este artículo. ¿Y como acercarnos a ella?

Hay dos formas complementarias. La primera es procurar las enseñanzas de los Maestros Espirituales y de los sabios, que desde lejanas épocas consiguieron elevarse a niveles de conciencia más altos, donde sintieron el perfume de las Altas Energías y comenzaron a comprender los misterios del Hombre y del Universo. La segunda, es, a partir de esa primera comprensión, zambullir dentro de nosotros, hasta contactar con el Ser Interior, que “habla” el mismo lenguaje que El Creador. Pero esto no puede ser explicado en palabras, que responden al lenguaje normalmente utilizado, apropiado para el uso de la mente racional, lineal y regido apenas por la lógica formal.

El raciocinio anterior es bastante simple y puede ser comprendido por cualquier persona. Básicamente dos líneas de pensamiento se oponen a él, uno totalmente (materialismo) y otro parcialmente (religiosidad dogmática y no “cósmica” como proponía Einstein). Dentro del análisis que estamos haciendo, lo que más nos interesa en este momento, es comentar la línea materialista, a la cual se pliegan muchos militantes del FA.

Los materialistas niegan lo espiritual, al Creador y todo lo demás que se oponga al dominio mental y material, porque serían conceptos subjetivos, tal vez válidos individualmente, pero no colectivamente, por lo que serían inaptos para crear “una nueva sociedad mejor, más justa, más digna, más humana y más feliz (“La Gran Utopía”).

En primer lugar, se debe reconocer que la mente racional y los pensamientos que de ella emanan, son extremadamente valiosos para el crecimiento de la sociedad humana. ¿Pero ellos son suficientes para tanto? Además ¿quien pesó, fotografió, radiografió, o vio en un microscopio o en un telescopio un pensamiento? El no parece ser materia de ningún tipo; ciertamente será, pues una energía, de naturaleza invisible, pero real.

Las diferentes tendencias del pensamiento humano, deben ser entendidas dentro de los contextos específicos donde ocurrieron. En particular, el desarrollo de la Ciencia (moderna) tiene menos de 400 años, siendo que en la época prevalecía pesadamente, una única forma de ver el mundo: aquella expuesta por los dogmas de una Iglesia todopoderosa, apoyada en una institución represiva llamada nada menos que “Santa” Inquisición, la que llevó a la hoguera, ¡más de tres millones de personas! Eran los famosos “herejes”.

En ese marco referencial, la Ciencia se fue alejando cada vez más de la idea del Ser Supremo (a pesar de que los creadores del método científico como Descartes y Bacon, así como el mayor genio científico de las primeras épocas, Newton, eran místicos). De este modo, el papel de Dios, pasó a ser el del “Gran Relojero” primero y después fue dado a entender que Él se habría jubilado, una vez que dejó el reloj del mundo en funcionamiento pleno. Es claro que en esta interpretación, Él ya no jugaba ningún papel significativo en la evolución humana. Por lo tanto acabó siendo suprimido.

Para agravar la situación, la religión predominante, abandonando ya hace bastante tiempo, a través de varios Concilios, la esencia de las enseñanzas del Maestro Jesús El Cristo, adoptó un concubinato inadmisible con el poder temporal. Así, entre otras cosas, decretó que los habitantes de Indo América no tenían alma (por lo tanto eran como animales, para los cuales no valía ninguna ley).

Es en ese contexto represivo que Marx escribe su famosa frase: “la religión es el opio de los pueblos”. A partir de ahí, se identifica religión con El Creador y por lo tanto, este es eliminado como figura tenebrosa, que militaba del lado de los explotadores.

El siglo XIX ve nacer así una nueva línea de pensadores, preocupados sobre todo por la justicia social (Marx, Engels, Proudhon, Bakunin) y en el siglo XX otros (Kropotkin, Lenin etc.). Confundiendo las religiones con el Ser Supremo, que sobrevuela muy por encima, a todas ellas, antiguas y modernas, los grandes movimientos sociales del siglo XX, especialmente la Revolución Rusa (1917) quedaron impregnados de materialismo, a pesar de la religiosidad que era muy fuerte, sobre todo en los campesinos rusos.

Hoy, ya entrado el Siglo XXI, debemos comprender que materialismo y espiritualismo, si bien pueden ser considerados como opuestos, ellos son complementarios: uno prevalece en la vida física, el otro en la vida interior.

Invitamos pues a los luchadores sociales de todas las tendencias, a que reexaminen este punto, pues precisamos de todas las potencialidades humanas (incluyendo la espiritual, que ya vimos no es lo mismo que religiosa), para enfrentar el desafío final: la creación de la Gran Utopía, o sea:: una sociedad mejor, más justa, más digna, más humana y más feliz.

Reconocemos, sin sombra de duda, que dos simples artículos (este y el anterior), son completamente insuficientes como para reflejar la grandiosidad de los asuntos involucrados en una Revolución Integral de las Conciencias. Con todo, a partir de las ideas expuestas, podemos utilizar la dialéctica, para explicar mejor su estructura para este caso particular. Así tenemos: la TESIS (el mundo material), la ANTÍTESIS (el mundo espoiritual) y la SÌNTESIS (esencia que se manifiesta y manifestación que guarda en su seno a la esencia, que podemos llamar de la UNIDAD).

Hablando en términos más simplificados, SI REALMENTE QUEREMOS CREAR UNA SOCIEDAD MEJOR, MÁS DIGNA, MÁS HUMANA y… MÁS FELIZ, se vuelve imprescindible, abordar los grandes problemas de la Humanidad, entre los cuales sobresale el relacionado con la pregunta crucial: ¿CUAL ES EL SENTIDO Y EL SIGNIFICADO DE LA VIDA, especialmente la humana?

Para responder esto, deberemos zambullirnos en campo abierto, donde se entrecruzan la materia y la energía, el campo cuántico que nos envuelve y las portentosas posibilidades que podremos plasmar para que la especie humana cumpla con su misión: transformar este planeta en un vergel. Y para esto, precisa utilizar todos los recursos que posee: los materiales, los mentales, los afectivos y los espirituales. Pero para ello, es necesario atravesar el Rubicón que separa los dos primeros de los segundos. En efecto, hemos utilizando con mucha eficiencia la materia y la mente. Pero ¿para que? ¿Para quien? ¿Por qué?

El hecho es que por haber aprovechado apenas la mitad de nuestras posibilidades, dejando afuera la otra mitad (lo afectivo y lo espiritual), estamos donde estamos, con los pies al borde del abismo.

SIN EMBARGO, PODEMOS REVOLUCIONAR NUESTRA CONCIENCIA, CUANDO LO DECIDAMOS. PREFERIBLEMENTE HOY MISMO.

En ese momento, comenzaremos a ingresar en nuevo nivel del Socialismo: EL SOCIALISMO HOLÍSTICO, aquel que permitirá la sobrevivencia del planeta y el florecimiento de la especie humana, antes que lo destruya la combinación ya insoportable del materialismo, del consumismo y del dogmatismo, sea político o religioso.

¿No es esta una idea desafiante? Sin desafíos no hay energías para luchar y quedamos a merced del “Es lo que hay, valor

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Martes 12 de noviembre de 2013

Extraido de:  http://www.lr21.com.uy/enredados/1141531-el-nuevo-socialismo-precisa-reexaminar-su-vision-acerca-de-la-espiritualidad

 

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