LA VOCACIÓN – Héctor Bordigoni


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Es increíble constatar como el poeta nace para ser poeta, desde mi experiencia voy a colocar un ejemplo; tengo unos lugares comunes con Mario Benedetti, dos de ellos muy representativos de mi infancia y son a los que me voy a referir en esta reflexión. Estos lugares aparecen uno en la novela “Gracias por el fuego” y la otra en el poema “El roble”. Los dos quedan cercanos en los alrededores del parque El Prado de Montevideo en Uruguay.
El primero es el cruce denominado Agraciada (nombre de la avenida) y la vía (paso a nivel del tren), donde tanto el personaje de la novela como a mí, nos gustaba hacer allí lo mismo: ver pasar los trenes; es de tener en cuenta, que entre la descripción de la novela del hecho del paso del tren a lo que yo viví hay unos años de diferencia y la estructura del elevado de por medio, que cambia las colas que describe el personaje. El segundo se refiere al Jardín Botánico, estoy consciente que conocí este parque en una etapa de abandono, pero estoy seguro que aun sin ese detalle, yo no lo podría describirlo de la manera como lo hace Mario Benedetti.
Y a qué viene esta comparación, pues bien para hablar de la vocación; lo cual no es otra cosa primeramente que un proyecto de vida elaborado sobre la base de las experiencias y en la identificación con un sistema coherente de valores que den sentido y dirección a la vida de la persona. Es algo más que un simple sentimiento, es una realidad que abarca todas las dimensiones de la persona, en lo biológico, psicológico, sociológico y hasta espiritual. Se puede nacer con esa inclinación o puede descubrirse en base a las experiencias de la vida.
En el plano religioso, la vocación indica una llamada de parte de Dios, surge de una iniciativa divina, y la respuesta de la persona proviene de un dialogo de participación corresponsable. Ahora bien, el problema presentado, muchas veces, por la vocación es que se trata de algo personal, nadie puede obligar a otra persona a desarrollar una vocación que no es de él, y si por las circunstancia de la vida no se puede desarrollar laboralmente, hay que ayudar para que se desarrolle quizá como hobbies, para un conseguir un bienestar integral.

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